Dicen
que el arte se hereda…….
De Pura Casta
Cuando se está
emparentado con uno de los cantaores de más pura raza gitana como fue Manuel Cagancho, un autentico
revolucionario de los cantes trianeros, se tienen que cantar bien las seguiriyas
y si te corre la sangre de Juaniquin tienes que tener un pellizco
especial para cantar soleares.
Los Aguilera han vivido
de siempre estos cantes, los han aprendido de tíos, primos y abuelos como algo
natural, no han tenido de investigar y estudiar para aprenderlos, les viene de
familia. Porque no todo el mundo tiene el privilegio escucha en las reuniones
familiares frases como “no he escuchado mejores cantes en mi vida que los de la
Perrata”, o “este cante lo hacía así el tito Juaniquin”.
Ese sentido rítmico,
retardado, reticente y sentimental característico de sus cantes lo heredan de su bisabuela Paula Reyes que a
su vez estaba emparentada con Perrate y Perrata de Utrera, con el
padre de Fernanda y Bernarda, y con
la madre de Gaspar de Utrera.
La Familia Aguilera
derrocha la viveza de la Serneta, la
gracia finísima de Joaquín el de la Paula
y el amor por el cante gitano que les imprime la herencia de Juan Talega y Antonio
Mairena.

Por
sus venas corre la pureza flamenca de Utrera, Lebrija, Morón, Sevilla y Mairena
del Alcor, pero es de sus padres de quienes han heredado la calidad humana y
artística. De ellos es de quienes han recibido la esencia de los Aguilera, esa
esencia que ha pasado a través de sus
cantes, de generación en generación hasta
nuestros días.
En este espectáculo los
más jóvenes de la familia, rinden tributo a sus mayores, se enorgullecen de quiénes
son y muestran respeto y cariño a la casta a la que pertenecen.

